¿Qué es la osteoporosis?

Es una enfermedad esquelética que se caracteriza por una baja densidad ósea, acompañada de un deterioro de la arquitectura ósea lo que conlleva a un mayor número de fracturas (1). Este problema incide especialmente en la población de mayores de 50 años, y especialmente en mujeres menopáusicas.

En este artículo veremos como el ejercicio puede impactar beneficiosamente en la prevención de la osteoporosis, promoviendo la formación de huevo, y reduciendo su deterioro sin fármacos.

Efecto del ejercicio sobre los huesos

Los estudios han mostrado que los estímulos mecánicos asociados al ejercicio son necesarios para mantener las propiedades de los tejidos (1).

 El ejercicio produce tensión, compresión y estrés que tienen efectos beneficiosos al reducir la pérdida ósea y aumentar la fortaleza del os huesos. Los estudios han demostrado que el aumento de las fuerzas que impactan en el cuerpo durante el ejercicio, se correlaciona con una elevación de la densidad del hueso en mujeres posmenopáusicas (2).

 

Ejercicio, hormonas y formación ósea

Uno de los efectos del ejercicio es la regulación de las hormonas, como el estrógeno o los glucocorticoides, que son otro de los mecanismos que influyen en la remodelación ósea. Mediante la secreción de estrógeno asociada al ejercicio, se consigue un efecto similar (de manera parcial) al tratamiento de reemplazo hormonal utilizado para la osteoporosis (3).

También se ha visto que el ejercicio reduce la secreción de citoquinas proinflamatorias de la reabsorción ósea y que aumenta las citoquinas protectoras contra la reabsorción ósea.

El hueso se ajusta para soportar la tensión y la formación de hueso se produce si se solicita una mayor tensión, es decir, si mediante la actividad física lo sometemos a mayor esfuerzo y cargas progresivas. En cambio, si lo sometemos a inactividad y con ello menores tensiones, aumentará la reabsorción ósea que acabará en una sarcopenia (pérdida de músculo durante el envejecimiento) o en osteoporosis (y en muchos casos ambas simultáneamente) (4).

Mujeres, menopausia y osteoporosis

Con la edad y el comienzo de la menopausia, el declive tanto de la masa muscular como de la fuerza del músculo esquelético se acelera. Esto es debido en buena parte al efecto de activación que el estrógeno tiene sobre IGH-1R (Factor de crecimiento insulínico). Durante la menopausia, se reduce tanto el estrógeno como el IGF-1, afectando a la masa y la fuerza muscular (4).

 

Hierro de Origen Animal y Vegetal

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

Proteínas

Según el músculo va envejeciendo, ve reducida su capacidad de síntesis de aminoácidos e insulina, también llamada resistencia anabólica. Habitualmente la recomendación de consumo de proteína para población con actividad física moderada es de 0.8 gr de proteínas por kilogramo de peso corporal al día (en normopeso), sin embargo, debido al aumento de demanda de proteínas en personas mayores sanas, la Sociedad Europea para la Nutrición Clínica ha propuesto una cantidad de 1.2 gr por kilogramo al día (4).

Vitamina D

Se sabe que la vitamina D contribuye a la regulación del calcio y el fósforo en la mineralización del esqueleto mediante efectos endocrinos en los huesos.  La vitamina D tiene efectos beneficiosos tanto esqueléticos como extra esqueléticos.

Desempeña un papel fundamental en la regulación y la absorción del calcio en las células musculares, promueve la síntesis de proteínas y el transporte de calcio y fosfato en el músculo.

Debido a que el 10% de las necesidades diarias de vitamina D se obtienen de la alimentación, cobra especial importancia la exposición durante todo el año al sol, y la suplementación en aquellos casos en los que no se consiga llegar a los mínimos (4).

Ejercicio

Dada la estrecha relación entre pérdida de músculo y de masa ósea que acompañan al envejecimiento, el ejercicio representa una estrategia preventiva y terapéutica eficaz. Se considera el ejercicio como el principal tratamiento no farmacológico para la prevención de la osteoporosis y las fracturas relacionadas con las caídas.

El ejercicio, y en particular el entrenamiento con ejercicios de resistencia progresiva (pesas con aumento de cargas, por ejemplo) es eficaz para aumentar la masa muscular, la fuerza y la resistencia. El ejercicio que aumenta la masa muscular y la fuerza, aumenta también la masa ósea.

La literatura científica pone especial énfasis en el entrenamiento de resistencia y cargas progresivas para todos los individuos con osteoporosis o sarcopenia, y es un objetivo transversal para las mujeres posmenopáusicas (5).

 

Bibliografía

  1. Tong X, Chen X, Zhang S, Huang M, Shen X, Xu J, et al. The Effect of Exercise on the Prevention of Osteoporosis and Bone Angiogenesis. Vol. 2019, BioMed Research International. 2019.
  2. Hamilton CJ, Swan VJD, Jamal SA. The effects of exercise and physical activity participation on bone mass and geometry in postmenopausal women: A systematic review of pQCT studies. Vol. 21, Osteoporosis International. 2010. p. 11-23.
  3. Bentz AT, Schneider CM, Westerlind KC. The relationship between physical activity and 2-hydroxyestrone, 16α-hydroxyestrone, and the 2/16 ratio in premenopausal women (United States). Cancer Causes Control. 2005;16(4):455-61.
  4. Deborah Agostini, Sabrina Donati Zeppa, Francesco Lucertini, Giosuè Annibalini , Marco Gervasi, Carlo Ferri Marini, Giovanni Piccoli, Vilberto Stocchi EB and PS. Nutrients | Free Full-Text | Muscle and Bone Health in Postmenopausal Women: Role of Protein and Vitamin D Supplementation Combined with Exercise Training | HTML [Internet]. [citado 2 de mayo de 2020]. Disponible en: https://www.mdpi.com/2072-6643/10/8/1103/htm
  5. Daly RM, Dalla Via J, Duckham RL, Fraser SF, Helge EW. Exercise for the prevention of osteoporosis in postmenopausal women: an evidence-based guide to the optimal prescription. Brazilian J Phys Ther. 1 de marzo de 2019;23(2):170-80.